14 dic, 2010

piel de elefante

una mano acaricia la piel de un elefante

Estuve hace algunas semanas en Vigo y aproveché para disfrutar de la muy recomendable exposición “Más que la vida” de Vasco Araujo y Javier Téllez en el MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo.

Aunque la pieza que más me impresionó fue La Passion de Jeanne d’Arc (Rozelle Hospital),de Javier Téllez que recomiendo muy especialmente; me encontré casualmente (hasta que los científicos no pongan otro nombre a estas conexiones, no nos queda más remedio que llamarlo casualidad) con otra pieza Letter on the Blind for the Use of Those Who See del mismo autor, una película que registra la acción de convocar a un grupo de ciegos de la ciudad de Nueva York para ofrecerles la posibilidad de tocar un elefante en una plaza pública mientras describen sus sensaciones.

[Curiosa la elección de la piel de elefante como la textura más deseable. Algo a lo que cualquiera, vidente o no, gustaría sentir. “Quiero tocar un elefante” como un deseo escuchado a un niño.]

Lo más interesante de la película, para mi gusto, es una breve frase al final de cada acción de tocar, en voz en off sobre un plano corto de la piel del elefante, en la que cada uno de los ciegos reflexiona sobre su condición.

Recojo algunas de ellas:

“Una noche, me fui a dormir y cuando me desperté a la mañana siguiente no podía ver nada.”, “Tengo que concentrarme en muchas cosas; tengo que concentrarme en mis movimientos y en lo que está a mi alrededor, sobre todo si estoy en medio de mucha gente o si no hay nadie.”, “Todos los días me paran, de una forma o de otra, en la calle. Bien por curiosidad, por pena, o por pura fascinación.” “Conozco poca gente que quiera recobrar la vista. Yo no quiero, porque no quiero aprender de nuevo todo un modo de vida; no a estas alturas de la película.”

De entre todas ellas, la última, de Denise Crumwell, me llamó especialmente la atención: “Cuando sueño, es lo mismo que cuando estoy despierta. Me quedé ciega cuando era un bebé, así que no me acuerdo de nada. De modo que en mis sueños oigo exactamente lo mismo que cuando estoy despierta: lugares con gente diferente, pero no veo nada. Cuando te despiertas oyes lo que está ocurriendo alrededor, oyes todo; y entonces sabes que ya está, sabes que el sueño se ha acabado.”

Nunca había pensado de esa manera en el momento de la transición del sueño a la vigilia y desde entonces me ocupo atentamente del momento antes de despertar y cuáles son las pistas que me certifican que la realidad ha comenzado. Al ojo, que tanto nos engaña a los videntes, por alguna razón le concedemos el mayor crédito de realidad, nos basta un “golpe de vista”, (esa expresión que se comentó en algún debate del proyecto Alephs buscando su equivalente en tacto) para reconocer el techo de nuestra habitación y recomponer el tiempo real. La obligación de tener que certificar de una manera más lenta y con más garantías que se ha salido ya del espacio del sueño, dudar de cada una de las percepciones, me parece un ejercicio mucho más poético y una transición más llevadera a cada nuevo día…

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La ficha completa de la obra:
Javier Téllez
Letter on the Blind for the Use of Those Who See, 2007 [Carta sobre los ciegos, para uso de los que ven]
Película de 16 mm transferida a DVD en alta definición, 27’36”
Encargado por Creative Time como parte del proyecto Six Actions for New York City, Nueva York
Cortesía del artista y Creative Time, Nueva York & Galerie Peter Kilchmann, Zúrich

La imagen es un fotograma de la película.

(Gracias a Marta Viana, por enviarme las transcripciones de los textos)

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