5 feb, 2010

monocromías

(fotografía: imagen muy desenfocada de una de las salas de un museo con un foco encendido y cubierto con un paraguas blanco difusor)

Primer día de grabación, martes 2 de febrero:

Había visto varias veces las dos obras que eligió Marco Antonio de la Parra, nuestro primer guía, en mis visitas al museo, en las pruebas de luz y cámara y el mismo día de la grabación pasé otras tantas veces por delante.

A los cuadros monócromos nunca se les presta demasiada atención. Cuando uno pasea por un museo, los ve, entiende que cumplen una función en la Historia del Arte, se sabe que algún artista en alguna ocasión lo consideró necesario para destruir alguna convención o alguna verdad demasiado establecida, pero casi nadie emplea mucho tiempo en colocarse frente a ellos y dejarse llevar. Por eso la elección de Marco me parecía un reto para todos.

En el momento de la grabación, cuando Marco comenzó a hablar, estaba situada detrás de la cámara, es decir con las obras a mi espalda. Mientras oía la voz de Marco compartiéndonos su sueño (“el otro nunca puede ver tus sueños, sólo puedes contarlos y hacer que el otro se imagine su propio sueño”) y sobre todo, mientras sentía la atronadora escucha de Leonor, Alberto, Félix, Mariu, Carlos y Aurelia, la imagen torpemente visual que tenía de la obra se fue desdibujando y fue ocupando su lugar otra imagen mucho más nítida, más intensa, no vista sino vivida, que como dijo Mariu después en el improvisado debate que surgió, es sólo mía y la guardo para mí.

Desde el martes, sigo recorriendo el museo preparando las restantes grabaciones con los otros guías, sigo pasando por esa sala, siguen estando los dos cuadros ahí, pero evito mirarlos con los ojos no vaya a ser que se borre la otra imagen vivida, la que ahora quiero conservar. Y siento que ahora no conozco más cuadros en ese museo que esos dos monócromos.

Comentarios

A por la atronadora escucha pues…

http://www.youtube.com/watch?v=R3heoAMuyH4

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