28 ene, 2010

el museo vacío

interior de un museo vacío, a la izquierda hay un cuadro apoyado en la pared y con algunas cajas alrededor

El martes estuvimos en el museo haciendo algunas pruebas de luz y de cámara, con el museo cerrado.

Es curioso pero tuve la sensación contraria a la que esperaba: en los museos vacíos los cuadros pierden el aura. Eso que véis a la izquierda rodeado de las cajas de cartón de los focos y apoyado en el suelo con dos trozos de poliespán, es el único Rothko que hay en el museo. Los museos, como los juguetes, se transforman cuando no los vemos y obras de arte valiosísimas pueden apoyarse en el suelo con dos trozos de poliespán blanco, sin que pase absolutamente nada. Puedes acercarte a los cuadros  e incluso dejar cosas alrededor (el mismo día en que sale en las noticias de todo el mundo que una mujer tropezó accidentalmente en el Metropolitan y cayó sobre un Picasso rasgándolo). Esa familiaridad nueva le hace perder el aura de los millones de euros que cuesta, el del silencio solemne de la visita sagrada (¿hay mayor transgresión que canturrear en un museo?),  pero recupera de repente su sana condición de tela pintada y clavada en un bastidor, en la que un pintor se entretuvo un día buscando algo que probablemente encontró sólo a medias y que en alguna ocasión estuvo así, apoyada contra la pared del estudio, seguro que sin ni siquiera dos trozos de poliespán blanco.

Comentarios

Hay una artista que trabaja un poco esto, por si acaso no la conoces ya:
Louise Lawler (Bronxville, NY, 1947)
http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/9718/Louise_Lawler

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